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El Aguijón Sanador
Enero 21st, 2026
Lucas 17:1-4.
Cuando llevamos a nuestro bebé de seis meses a vacunarse, estaba tan feliz como podía estar. Se sentó en el regazo de su madre mientras la enfermera le administraba la inyección DPT. Cuando la aguja fue introducida, me lanzó una mirada de traición. “¿Qué les estás dejando hacerme?” pareció gritar. El dolor no era una experiencia común en su juventud. Grandes lágrimas rodaban por sus mejillas mientras su madre intentaba consolarle. Era por su bien. Lamentablemente, tendría que repetirse en los meses y años venideros.
La reprimenda duele, como un disparo. He estado al otro lado de la corrección. Incluso cuando se hace con cuidado y amabilidad, duele. A veces es un amigo. “Se puede confiar en las heridas de un amigo” (Proverbios 27:6). Jesús nos enseña a “reprender” y luego a “perdonar”. A veces hay que repetirlo, quizá “siete veces al día”. Sin embargo, debe hacerse. Avanzando con paciencia y humildad.
Como los apóstoles, oramos: “¡Aumenta nuestra fe!” (Lucas 17:5), “Hasta que todos alcancemos unidad en la fe y en el conocimiento del Hijo de Dios y maduremos, alcanzando toda la plenitud de Cristo” (Efesios 4:13). Valor, amigos míos.
Autor: Duane Brush