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La Misión del Ministro
Enero 17th, 2026
2 Timoteo 4:1-8.
Este pasaje suele leerse cuando la iglesia ordena a un ministro como anciano. Ser un anciano conlleva una gran responsabilidad. Quienes son ordenados tienen doble responsabilidad y merecen doble recompensa (1 Timoteo 5:17).
Todos debemos vivir vidas fieles. Sin embargo, los ministros son responsables de sí mismos y serán responsables de lo que predicaron, enseñaron y aconsejaron a otros. Es un deber sagrado ser un anciano en la iglesia de Dios. Toda la iglesia debería respetar y honrar a los ministros.
El profeta Ezequiel habló sobre el vigilante que no advertía a un pecador de su destino—el pecador moría por su pecado—”pero yo haré responsable al vigilante por su sangre” (33:6). Si el predicador predica bien la Palabra, siempre agradécelo, aunque el mensaje te haya pisado los pies.
Si eres el predicador, predica la Palabra y nada más; predicar toda la Palabra y nada contrario. Del mismo modo, en tu asesoramiento, correge, reprende y anímala con gran paciencia y cuidadosa instrucción.
Además, mantén siempre una actitud de “¡Méteme, entrenador!” Estate preparado cuando te necesiten. No está mal consejo para profanos también.
Autor: Clark Armstrong